La historia de Christina

La historia de Christina

Con seis años ya yo sabía bien la rutina. Papá comenzaría con unos con gritos, luego tiraría cosas por todas partes y entonces golpearía a mamá. Mamá lloraría y se disculparía, y yo me escondería. Ese era mi trabajo, cuando las cosas se ponían feas yo me tenía que volver invisible y era una experta haciéndolo, lo había aprendido a hacer perfectamente.

Unos años más tarde, se volvió importante que yo me hiciera visible y que gritara buscando ayuda, porque la mujer más fuerte que conozco se encontraba en el momento más débil de su vida. Estaba siendo estrangulada y no podía defenderse por sí misma. Yo temía por su vida y fui a pedir ayuda de la única manera que yo sabía hacerlo: llamando al 9-1-1. La policía vino. Esposaron a papá y lo metieron en el carro de policía; esta no era la primera vez que se les llamaba para que vinieran a nuestra casa debido a un incidente de violencia doméstica, pero sí era la primera vez que las amistades de mamá habían decidido que era hora de involucrarse.

Sabían algunas de las cosas que estaban sucediendo en nuestra casa. Podían oírlo sabían que la policía había estado en nuestra casa con anterioridad. Pero nunca habían querido hablarle a mamá sobre ello. Tal vez no sabían que le dirían a mi mamá o tal vez pensaban que no era su “lugar” decir algo. Pero de algo no cabe dudas: mamá no podía escapar del abuso por sí misma. Ella era propiedad de papá. Su autoestima estaba más baja que nunca y era realmente pensaba que no servía para nada. Le daba miedo irse (miedo de que esto la pusiera –y a mí- bajo un peor peligro que simplemente soportar el dolor. El pagaba por todo lo que teníamos y era económicamente responsable de nosotras. Y, por encima de todo, ella lo amaba verdaderamente. A ella le hubiera sido difícil salir adelante por sí misma y no sabía cuál era el primer paso que debía dar para salir de la situación sin peligro.

Nunca estuvo dispuesta a demandarlo y, como resultado, papá nunca tuvo que ir a la cárcel por mucho tiempo. Las amistades de mamá tenían conocimiento de esto y emprendieron su labor lo más pronto posible. Le recordaron de todo lo que tenía y la ayudaron a levantar su autoestima. Le dieron la fuerza de voluntad que necesitaba para cambiar su mentalidad de ‘Yo no puedo’ a ‘Yo sí puedo’. Le dijeron que el comportamiento de mi papá no estaba bien y le recordaron que ella tenía una niña pequeña que la miraba como su ejemplo a seguir en la vida.

Mamá lloró. Ella no quería seguir viviendo de esta manera, pero no sabía cómo salir de la situación. Había vivido así por tanto tiempo que se había vuelto la norma para ella. Una buena amiga de mi mamá nos ofreció vivir en su casa, al menos por un tiempo, hasta que encontráramos otra solución. Sus amistades la alentaron a que se mudara (a que saliera de ahí). Prometieron no dejar que él supiera dónde estábamos.

Nos prometieron que no estaríamos solas.

Sus amistades la ayudaron a empacar nuestras vidas enteras en unas cuantas cajas y nos escapamos a otro pueblo. Mamá se estaba salvando a sí misma, me estaba salvando a mí y estaba haciendo lo apropiado. Ella es una de las mujeres más fuertes que conozco.

Con frecuencia pienso qué diferente hubiera sido la vida para nosotras dos si las amistades de mamá no se hubieran involucrado. Me imagino que mamá hubiera seguido repitiendo el ‘Síndrome de la Esposa Maltratada’ semana tras semana, mes tras mes y año tras año. Mamá no hubiera podido hacerlo por sí sola. Ella no contaba con la fuerza, las finanzas, ni sabía cómo hacerlo. La violencia doméstica ES un problema que nos concierne a todos. Muchas mujeres no saben qué primer paso dar. Ellas necesitan un/una amigo/a. Una amistad en quien puedan confiar, una amistad que esté dispuesto/a a ayudar, a escuchar sin culpar.

Sin la ayuda de los amigos de mi mamá no podríamos tener hoy la nueva vida que tenemos. Trata de conocer a tus vecinos, conoce a tus amigos. Si alguien le hiciera daño a alguno de tus amigos o familiares, eso SÍ es algo que te concierne.  Participa. ¡Ponle fin EN ESTE MISMO MOMENTO a la violencia doméstica!

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